UN FANTASMA EN LA ALCOBA

UN FANTASMA EN LA ALCOBA


No tengas miedo. No importa cómo te llames, si has rezado antes de acostarte o si duermes solo o  acompañado. Todos hemos sentido la fría sensación de estar siendo vigilados por algo o alguien en plena madrugada. Esa extraña reacción natural de repelar las zonas oscuras, acompañada de frías gotas de sudor y alimentadas por el miedo y suspenso a flor de piel, es una situación conocida por muchos e ignorada por los no creyentes de lo paranormal.

Cuando experimenté esta sensación tenía alrededor de 7 años. Me desperté en plena madrugada después de la alerta de mi subconsciente: Algo extraño estaba dentro de mi cuarto. La cortina de mi ventana escondía algo o algo estaba tratando de ocultarse en la cortina. Naturalmente y aún con los ojos cerrados no podía negar lo inevitable. Había un espectro erguido quien apuntaba su mirada directamente a mi cama. Lo más tétrico no fue mirarlo sino imaginarme como podría ser su apariencia.

Debì haberme despertado y salir huyendo de mi cama, pero solo atiné a envolverme en mi colcha, a congelar todos los mùsculos de mi cuerpo y sobretodo a tratar de ignorar esa escalofriante pero fija mirada. "Si no me muevo, no sabrà quién soy", pensaba, mientras imaginaba un sin fin de posibilidades lògicas y realistas. El tiempo se petrificó y no era necesario tener un reloj a la mano para darse cuenta de la desaparición de los minutos. La hora estaba muerta.

Mi mente no se tragaba el cuento del "solo es tu imaginaciòn". Habìa alguien observándome mientras dormía y no era de este mundo. Darle la espalda y cerrar mis ojos tampoco estaban dando resultado alguno. Estaba empapado de sudor e incluso pude notar una ausencia de oxígeno en mis pulmones. La distancia entre mi cama y la ventana me separaba de aquel extraño ser envuelto en las cortinas. Yo quería irme de mi cuarto pero no sabía cómo. 

Después de estar camuflado en las sábanas y pidiendo la desaparición de ese extraño ente, este desapareció. Se fue de mi cuarto. Aquel ser escondido en la cortina se esfumó. No fue necesario comprobar si aún seguía ahí. El tiempo volvió a correr y la sangre empezó a circular en todo mi cuerpo. La oscuridad de mi cuarto ya no daba miedo. Podía respirar y finalmente ya no tenía miedo de abrir mis ojos. Recuerdo sentarme y analizar al milímetro mi habitación. Todo estaba en perfecto orden envuelto por la oscuridad. Si alguien hubiera entrado, nunca habría creído en el fantasma de mi alcob.

Comentarios

  1. A mi me paso algo asi, pro creo q tenia paralisis de sueño, me gustó.

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