OJOS DE MUÑECA
OJOS DE MUÑECA
Las muñecas siempre me han dado miedo. Por alguna extraña e inexplicable razón no podía evitar sentir escalofríos cada vez que apuntaba ni mirada a sus ojos de cristal. Aquellas pupilas bien abiertas e inertes, pero detalladas cono si de un ojo humano se tratara, nunca me dieron seguridad ni confianza. Siendo honesto, la mirada de la muñeca no era el único detalle capaz de despertar tétricas sensaciones. Su apariencia de niña inocente nunca fueron un buen augurio para mi.
A ni abuela le encantaba su única y preciada muñeca antigua. Susana era de esas muñecas de porcelana, con cabellos ondulados, pómulos rosados, de vestidos tejidos a mano y del tamaño de un bebé. Se la regalaron en una fiesta de comunión y desde ese entonces, aquel juguete femenino estaba encina de la cómoda de ni mamita. Susana siempre te miraba. No importaba si entrabas a cambiarte de ropa, a buscar un peine o simplemente a dormir, Susana no podía dejar de mirarte y tú no podías evitar mirarla.
El miedo a Susana era natural. La idea de un espíritu habitante en el cuerpo inanimado en su cuerpo de porcelana siempre rondó ni cabeza, incluso hasta ahora. El mundo tétrico de las muñecas siempre ha estado lleno de magia, encantos y ocultismos. Estos objetos famosos en los ritos vudú y en los pactos satánicos se han transformado en la pesadilla de muchos. Los parapsicólogos afirman que el cuerpo de las muñecas puede poseer malas vibras e incluso espíritus malignos.
Prueba de ello es el caso de Annabelle, la muñeca embrujada más famosa del mundo. Los eventos paranormales asociados a esta muñeca en el año de 1970 han alimentado el nito de entes paranormales dentro de estos juguetes. De acuerdo a los Warren, famosos investigadores paranormales, Annabelle había sido poseída por un demonio. Este buscaba apoderarse del cuerpo de Donna, su dueña, e intentó engañarla escribiendo notas para que puedan ayudar a una “pobre niña encantada”
Annabelle no es el único caso. También está el de Robert, del cual los vecinos aseguraban verlo caminar por el ático o de Joliet, una muñeca poseída por el alma de su anterior dueño. Incluso en el Perú existe Sarita. Los dueños se sienten temerosos del poder de Sarita, pues ella aparece y desaparece en cualquier momento. Sea como sea, el misterio de las muñecas siempre despertará miedo y curiosidad. Haz la prueba. Atrévete a mirar fijamente a una muñeca y quizás puedas verla parpadear.

Muy buena historia. Sigue asi.
ResponderBorrarEsas cosas son dl diablo los peluches tnbn son demoníacos. Escribe una sobre peluches esta muy buena. Bendiciones
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